
En este año, que entré a sociología, contento al principio, ya, cool. Pero a mitad de semestre me dio juerte una puta depre que no me dejaba levantarme de la cama, y me hacía pensar puras mierdas. Y me fue maoma no más (tengo que decirlo). Menos mal que se me quitó y ahora en este semestre me ha ido un poco mejor... hasta la última semana. puta la hueá, hice un gran esfuerzo para no perderme algunas clases.
Entonces decidí a buscar la raíz del problema, descubirendo que me deprimía como a la semana después de haber ingerido grandes cantidades de alcohol. Temo acercarme al alcoholismo al tener cierta tolerancia y necesidad de consumir más para "curarme". Al parecer por ahí va la cosa. Igual, este fin de semana tomé menos, evitando la borrachera o las ganas de emborracharme, e ingerir "saboreando". Nada de fuertes, así que con pena me tendré que despedir del ron, uno de mis brebajes favoritos, aparte del vodka y el pisco. Ni hablar del vino. Chela, y pa la sed, nada más. En una de ésas adelgazo un poco, de paso.
Claro, es mejor tener una sustancia que no de caña, que no se fuma ni se toma, natural que la produce el cuerpo de uno, en vez de andar intoxicándose con huevadas de dudosa procedencia, estas mismas descalabran la producción de seretonina y dejan la cagá. No quiero se cartuchón ni nada, pero el copete me está pasando la cuenta, y debo dejarlo o moderarlo. Por mi bien y por mi futuro.